La anorexia nerviosa

La anorexia nerviosa es un trastorno del comportamiento alimentario que cursa con una progresiva pérdida de peso decidida voluntariamente, motivada por el deseo de estar delgado y / o el miedo de aumentar de peso. Se trata de un miedo fóbico, es decir desproporcionado, injustificado, irracional, pero que va aumentando a medida que el peso va reduciéndose. En estrecha relación con este hecho, el paciente anoréxico sufre una notable distorsión de la imagen corporal; esto significa que ve deformadas, exageradas, las dimensiones de su cuerpo.

Está delgado y se ve gordo. Más aún: cuanto más se adelgaza, más distorsiona el volumen de su cuerpo y más gordo se ve. Si progresivamente se va viendo más graso, es lógico que cada vez tenga más miedo de aumentar de peso y, por tanto, cada vez coma menos.

Mientras tanto, todo el organismo se tambalea, todas sus funciones se alteran. Los efectos de la desnutrición avanzan de manera implacable. El corazón late más despacio, cae el pelo, la piel se deshidrata, todos los sistemas hormonales alteran, etc. El paciente sigue una huelga de hambre, sin ningún objetivo altruista, fruto de creer absurdamente que la felicidad depende de una silueta hecha a medida, una creencia que precisamente destruye toda felicidad.

Son muy pocas las circunstancias por las que puede pasar un ser humano que conlleven tanta infelicidad con una anorexia nerviosa. Porque la desnutrición también afecta al sistema nervioso central, alterando el funcionamiento de los neurotransmisores, es decir, las bases bioquímicas de emociones, pensamientos y comportamientos. A consecuencia de estas alteraciones, el paciente anoréxico cada vez está más triste y ansioso, más obsesivo, más distorsionador, más irritable… Este conjunto de cambios determina que se potencien todos los factores que en un principio contribuyeron a la decisión de perder peso. Y perderá más peso. Y todo empeorará.

anorexia nerviosa

La chica anoréxica, de no haber nacido y vivido en esta sociedad nuestra, probablemente no sería anoréxica. Porque es está sociedad quien, desde la segunda parte del siglo XX, ha ido elaborando y extendiendo un modelo corporal femenino delgado, muy delgado, situado claramente más allá de los límites de la normalidad. El cuerpo modélico es el cuerpo delgado. Quien no lo tiene, según está decidido, tendrá que vivir insatisfecho.

Y para la insatisfacción corporal sólo hay una salida: adelgazar. Esto explica que el 80% de nuestras adolescentes vivan insatisfechas por su cuerpo y que 20% estén siguiendo ahora mismo dietas hipocalóricas.

La anorexia nerviosa es un trastorno causado por varios factores. Hay una condición necesaria para tenerlo: comer menos de lo que conviene. Pero para que aparezca el trastorno, deben coincidir muchos otros factores: ciertas características de personalidad, autoestima baja, alteraciones perinatales, experiencias sociales negativas referidas al cuerpo, influencias familiares o del grupo de amigas o de los medios de comunicación, etc.

Sin embargo, a estas alturas sabemos que la predisposición genética es fundamental. La genética nos explica entre el 60 y el 70% de la vulnerabilidad al trastorno. Pero por mucha predisposición genética que una persona tenga, nunca desarrollará una anorexia nerviosa si come de acuerdo con sus necesidades.

Los profesionales que trabajan con trastornos del comportamiento alimentario saben algunas cosas, aunque pocas, sobre la naturaleza de la anorexia nerviosa. Sólo un paciente anoréxico conoce todo lo que se experimenta en una anorexia nerviosa. Sólo un paciente anoréxico grave sabe describir cómo se vive una anorexia nerviosa grave. Sólo una familia, unos padres con un hijo o hija anoréxicos son capaces de entender el dramatismo y la angustia que viven las familias, los padres, así afectados.

Y todavía una última reflexión, un mensaje esperanzador: la anorexia nerviosa, el trastorno grave y destructor, se puede curar!


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